Un análisis profundo basado en entrevistas reales a adultos mayores en Costa Rica, explorando sus percepciones, emociones, comportamientos y deseos frente a la transformación digital de la vida cotidiana.
ALEMAN BARAHONA ISAAC
MATA ELIZONDO ANTHONY
SIBAJA TORRES PAMELA
SOTO ROJAS YARIEL ESTIVEN
VALVERDE ARROYO MARIA CATALINA
De manera consistente, las personas adultas mayores perciben que la vida cotidiana se ha transformado aceleradamente hacia lo digital.
Trámites que antes se resolvían de forma presencial —como pagos, citas médicas, gestiones bancarias o consultas institucionales— ahora dependen casi por completo de plataformas digitales, aplicaciones o sitios web.
Este cambio es vivido como un entorno poco amigable, donde la atención presencial ha disminuido, los procesos no siempre están bien explicados, y se asume que todas las personas tienen habilidades digitales previas.
"Ahora es más complicado sacar las citas del centro de salud. Todo pide usuario y contraseña."
"Veo que los bancos tienen menos atención presencial. Todo ahora es por internet."
"Todos los trámites tienen que ver con el celular o el correo. Antes podía hacer todo sola."
"Todo es más rápido, pero menos humano. Ya no se habla tanto cara a cara."
Las respuestas muestran que la familia es la principal fuente de apoyo, pero también una fuente de tensión emocional. Los mensajes que reciben con frecuencia, aunque buscan ayudar, refuerzan una sensación de incapacidad o dependencia.
Mensajes bien intencionados que minimizan la dificultad real
Ofrecimiento de ayuda que incrementa la dependencia
Advertencias constantes sobre estafas que aumentan el miedo
Sugerencias que desalientan el aprendizaje autónomo
En muchos casos, los adultos mayores confían en una sola persona (hijo/a, pareja, nieto/a), lo que genera vulnerabilidad cuando esa persona no está disponible.
Aquí aparece uno de los hallazos más significativos del mapa. Las emociones predominantes revelan un mundo interno complejo, marcado por la inseguridad pero también por el deseo genuino de aprender.
"Esto no es para mí"
"Ya no aprendo como antes"
"No tengo margen de error"
"Es muy complicado para mí"
En la práctica, la mayoría de las personas adultas mayores sigue un patrón conductual muy claro y predecible cuando se enfrentan a herramientas o procesos digitales.
Este patrón revela que el abandono no es por falta de interés, sino por diseño inadecuado de los sistemas y falta de apoyo apropiado en el momento crítico del aprendizaje.
"Eso no es para mí"
"Explíqueme despacio"
"Mejor que alguien lo haga"
"Denme tiempo, estoy aprendiendo"
A partir de todas las respuestas analizadas, los dolores centrales no son solo técnicos, sino profundamente emocionales y relacionales. Estos obstáculos afectan la calidad de vida y la autonomía de las personas mayores.
No entender las instrucciones digitales. Los sistemas asumen conocimientos previos y usan lenguaje técnico sin explicaciones claras.
Temor paralizante a cometer errores, especialmente perder dinero o afectar trámites médicos importantes. "No tengo margen de error."
Necesidad continua de ayuda de otras personas, generando sentimientos de ser una carga: "Uno siente que molesta."
Desaparición de la atención cara a cara y de explicaciones personalizadas. "Antes uno iba, preguntaba y le resolvían."
Sensación de que la tecnología no está pensada para personas mayores: letras pequeñas, cambios constantes, demasiados pasos complejos.
"Uno se pone a sudar cuando tiene que hacer algo digital. Siente que es inferior a los otros."
— Bienvenido, 59 años
"Antes sin tanta tecnología yo podía hacer todos mis trámites sola. Ahora no. Uno siente vergüenza."
— Ana, 57 años
"No me tienen paciencia y me ven como un chiquito tontito. Yo siempre digo que me tengan paciencia, que soy adulto mayor."
— Eduardo, 78 años
"Me genera inseguridad hacerlo sola. Cuando mis hijas no están, me siento absolutamente estresada."
— Rita, 60 años
Cuando se les pregunta qué quieren lograr, las respuestas son claras y profundamente coincidentes. La ganancia principal no es dominar la tecnología, sino recuperar autonomía y paz.
Poder realizar trámites esenciales con confianza, sin ansiedad paralizante
Recuperar la autonomía perdida en la vida cotidiana
Dejar de depender constantemente de la familia para gestiones básicas
Confianza al hacer trámites importantes sin temor a equivocarse
Formar parte activa de la sociedad digital, útiles y capaces
Ser tratados con respeto y paciencia durante el proceso de aprendizaje
Mapa de Empatía: Personas Adultas Mayores